NEUROEDUCACIÓN, UN CAMINO INELUDIBLE PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Por Susy R. Gutiérrez Bueno, Estudiante de Diplomado Practitioner de Neuroeducación – República Dominicana

 “La neurociencia educacional podrá aportar  a una transformación significativa de los sistemas educativos… tanto para responder a las dificultades como para desarrollar habilidades en millones de docentes y estudiantes” Anna Lucía Campos

Eliminar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad de forma equitativa, son algunos de los Objetivos de la Agenda del Desarrollo Sostenible, a ser lograda para el 2030 con el fin de alcanzar calidad de vida para toda la humanidad.

Al hablar de Desarrollo Sostenible se hace referencia al nivel de crecimiento y progreso que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, garantizando el equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social, una meta ambiciosa que podría convertirse en utopía a menos que se consolide el objetivo que busca garantizar una educación inclusiva, equitativa, de calidad, que promueva oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Un gran desafío que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué educación necesitamos en el Siglo XXI?

Este panorama nos insta a la reflexión desde un pensamiento crítico. Nuevos paradigmas abren las puertas a una visión innovadora en el campo educativo, necesitamos rescatar la esencia humanista de la educación, que contribuya a lograr el modelo de Desarrollo Sostenible para una existencia digna.

A pesar de lo maltratada que ha estado la educación, es incuestionable su influjo como generadora de pensamiento, constructora y transformadora de vidas, por lo cual podemos tener la convicción de que desde la escuela se puede crear el modelo educativo que se necesita para que los Objetivos planteados por la ONU sean alcanzables. Con esperanza podemos decir: “Por medio de la enseñanza todo tipo de cambio es posible”.

La ampliación de nuevos horizontes de conocimiento, en lo relativo a los avances de la neurociencia, cada vez son de mayor interés para la comunidad educativa, y esto se debe al hecho de que traza un camino que favorece la comprensión de las interacciones entre los procesos biológicos y el aprendizaje humano. En este contexto, es perentorio conocer el incipiente desarrollo de la neurociencia y sus aportaciones en el ámbito educativo, algunos autores la definen como el estudio científico del sistema nervioso (principalmente el cerebro) y sus funciones, planteando que el cerebro humano es la estructura más compleja en el universo, tanto, que se propone el desafío de entenderse a sí mismo[1].  Al respecto, Carlson (2010) enuncia que “la última frontera de este mundo  -y quizá la mayor- está dentro de nosotros. El sistema nervioso humano hace posible todo lo que podemos hacer, todo lo que podemos saber y todo lo que podemos sentir”.

Dado que en las últimas décadas hemos aprendido más sobre el funcionamiento del cerebro que en toda la historia de la humanidad, se hace cada vez mayor la posibilidad de construir un mundo mejor, y en esto la escuela se ha de convertir en un agente protagónico.

La multidisciplinariedad de la neurociencia ha permitido su incursión en el ámbito educativo. Esto ha traído posiciones encontradas, algunos autores a favor y otros en contra de la irrupción de otras disciplinas en la educación.  Algunas de las críticas versan en torno a que, desde este enfoque, el individuo es reducido a su cerebro y el cerebro es ensalzado como propiedad definitoria de este; otras posturas manifiestan el paso de la psicologización a la neurologización[2] de la escuela, instando a los educadores a estar en la vanguardia, encauzando el desarrollo de la incipiente disciplina. Sin embargo, los aportes han sido notables, por tanto, la neuroeducación cada vez gana más adeptos que apuestan por el trabajo colaborativo.

Campos (2014) plantea que “actualmente podemos identificar el fortalecimiento de cuatro distintas ramas de la neurociencia: la cognitiva, la afectiva o emocional, la social y la educacional”. A partir de los estudios realizados en cada una de estas ramas, el sistema educativo tiene la posibilidad de transformarse y fortalecerse, además de poder generar grandes cambios en la cosmovisión humana de la educación. Todo esto nos lleva a apuntar que estamos en un momento de gran oportunidad para la transformación social; el desarrollo de la Neurociencia Aplicada a la Educación está abriendo un camino de renovación, que puede ayudarnos a ser y a formar agentes de cambio en la sociedad, dando respuestas acertadas a las necesidades actuales, garantizando así el Desarrollo Humano Sostenible, y en consecuencia, un mundo cargado de oportunidades para los que hoy subsisten separados de la vida por una enorme brecha de miseria.


[1] Maya, N. & Rivero, S. (2010).

[2] Ocampo, J. C. (2019).

I Diplomado Practitioner de Neuroeducación del Instituto Centro Internacional de Capacitación Profesional y el Instituto Universitario de la Frontera – IUFRONT

Neuroeducación – Tutor: Msc. Carlos Méndez Z

9 pensamientos sobre “NEUROEDUCACIÓN, UN CAMINO INELUDIBLE PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE”

  1. Genial…La Neuroeducación es una nueva visión y una gran oportunidad para revertir creencias, costumbres, etc que mo suman a la Educación. Pero es necesario que las Políticas Educativas incluyan esta mirada en los Programas Curriculares vigentes.

  2. Es un excelente trabajo, ya que dentro de la importantancia del desarrollo sostenible, se incluye el desarrollo endógeno para fortalecer la sociedad y la economía y el medio ambiente.
    La Neuroeducación es la respuesta a la crisis del sistema educativo.

  3. Lilian Andrea Victoria Abreu

    Excelente. «Crear el modelo educativo que se necesita para que los objetivos planteados por la ONU sean alcanzables.»
    ¿Qué educación necesitamos en el siglo XXI?
    Cómo hemos visto en estos tiempos de pandemia, hemos tenido que recurrir al modelo híbrido.

  4. Excelente artículo de opinión. Así a de ser,las oportunidades deben ser para todos. La Transformación Educativa debe ser en mira al futuro, proporcionando una educación de calidad para todos en especial a la clase más vulnerable.

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